Un lugar de trabajo, un aula abierta, un espacio para el arte. Estas son las tres ideas fuerza que explican la nueva realidad del Taller la Chicharra y le dan sentido como proyecto de futuro. Un taller es el espacio de trabajo por definición, el lugar donde se concitan las personas y las herramientas necesarias para realizar un trabajo en este caso creativo. La Chicharra es un taller de producción propia, pero también al servicio de quienes producir con sus propias manos sus estampas. La Chicharra aspira a ser también un aula abierta a todo aquel con ganas de aprender. El sábado será el día de puertas siempre abiertas en la que se invitará a especialistas de todo tipo para que trasmitan y compartan generosamente sus conocimientos con jóvenes y no tan jóvenes. Diferentes técnicas de grabado, dibujo o pintura, incluso clases de historia o cultura visual... Nada queda excluido de la oferta y todos están invitados de modo incluyente. Finalmente, a su manera, La Chicharra es un espacio para el arte en su sentido más profundo y sencillo. Arte proviene del vocablo sánscrito (uno de las lenguas más antiguas del hombre) ARS que significa HACER... Pero no un hacer cualquiera sino un hacer constructor de belleza, el hacer más característico del ser humano. Ni una galería, ni un museo ni nada que suene a cascarón vacío donde uno va a ver. Por el contrario acá, mientras unos y otros hacen, resuena el silencio apenas roto por los sonidos propios del trabajo. Afuera, escondida tras el cartelón de BIENVENIDOS que corona la puerta de entrada, puede escucharse el canto monótono y estridente de la chicharra... Juan Bta. Peiró
Designer by www.rupestreestudio.com.mx
www.alanaltamirano.com.mx